Cómo humillar a un bogavante

Me aventuro a acercarme a la pescadería -nada fácil un sábado por la mañana, cuando suelen agolparse decenas de personas en busca del combinado para la paella del domingo-, cruzando los dedos para que tengan el bogavante o el buey de mar en oferta y soñando, más bien paladeando, el arroz caldoso que calentará mi…