Quiche de calabacín y queso mahonés

 

Hoy no tengo ganas de echar el sermón (raro, ¿verdad?), simplemente quiero invitaros –a los que no lo hacéis- a dar un paseo por vuestro mercado más cercano y, si no podéis, por la frutería del barrio. Admirar el color de las hortalizas y aspirar el aroma de las frutas ¡sí, las frutas tienen aroma!
Hace unos días escuchaba horrorizada en el mercado de Santa Catalina de Palma una horrible sentencia: “en 2 años yo creo que todos los puestos serán de restauración, como el mercado de San Miguel”
No pude evitar escupir un “entonces dejaré de venir” salido desde lo más profundo de mi ser.
Pero, al mismo tiempo, realizaba una revisión de conciencia que me lleva a reconocer que si nuestro patrón de consumo sigue así, ese final es inevitable. Bastaba echar un vistazo a mi alrededor: martes por la mañana y las pescaderas estaban de brazos cruzados, apenas gente con cestas transitando por el mercado.
Vale decir que el mercado de Santa Catalina no es que cuente con unos precios “populares”, pero si nosotros, como consumidores, no empezamos a hacer un esfuerzo en busca de calidad y no visitamos los mercados más que el sábado, ellos no  van a tener más remedio que cerrar o reconvertirse en esa pantomima de mercado para turistas.


La quiche floreada de hoy es sencilla de preparar, eso sí, sin mandolina creo que no hubiera hecho este acabado. Si tenéis paciencia para conseguir las láminas a cuchillo ¡adelante! Si no, cortad el calabacín por la mitad y de ahí haced medias lunas finas y mezcladlo todo con los huevos, reservando algunos trozos del calabacín para decorar al final.

La masa          

250g de harina
½ taza de agua
65g de mantequilla a temperatura ambiente
1 pellizco de sal
1 huevo

Precalentamos el horno a 180⁰
En un lebrillo y con ayuda de las manos, mezclamos la mantequilla con la harina, formando un serrín. Añadimos el huevo, el agua y la sal y mezclamos con la ayuda de una espátula. Quedará una masa elástica, pero un poco pegajosa.
Hacemos una bola y refrigeramos durante unos 20 minutos para facilitar el extendido.
Engrasamos con mantequilla el molde (mejor unos desmontable) y, con ayuda de los dedos extendemos la masa, subiendo la masa por los bordes. Para que no queden gruesos en la junta con la base, presionamos con la yema del dedo en esa parte.
Colocamos un papel de horno y encima colocamos bolitas de hornear, arroz o unos garbanzos.
Horneamos durante 15 minutos, lo justo para que selle la masa.
Sacamos del horno y rellenamos como explico en el apartado del relleno.

El relleno

2 calabacines grandes
1 cebolla nueva grande
80g de queso mahonés o manchego semicurado
4 hojas de albahaca fresca
3 huevos pequeños
120g de queso batido desnatado
½ taza de leche desnatada
Sal
Pimienta negra

Con una mandolina, laminamos bien fino y a lo largo los calabacines. Los ponemos en un escurridor y espolvoreamos con sal para que suelten su juguito amargo unos 20 minutos. Pasado ese tiempo, enjuagamos y escurrimos.

Pelamos la cebolla, la cortamos por la mitad y, a continuación cortamos a medias lunas.
La rehogamos en una sartén con 1 cucharada de aceite de oliva a fuego medio. Cuando quede transparente, apagamos el fuego.
En un lebrillo, batimos los huevos como para tortilla, añadimos el queso batido y la leche. Añadimos una pizca de sal y otra de pimienta, pegamos otra batida y agregamos la cebolla y las hojas de albahaca lavadas y troceadas bastamente. Mezclamos bien.
Laminamos o rallamos el queso sin la corteza.
Echamos la mezcla sobre la masa y repartimos el queso.
Cogemos una lámina de calabacín, la doblamos por la mitad y la enrollamos sobre sí misma formando una flor. La hundimos junto al borde de la masa. Continuamos haciendo flores y las colocamos unas junto a otras siguiendo la línea del borde, y así hasta rellenar toda la quiche.
Introducimos en el horno a 180⁰ durante entre 45 y 60 minutos, según el horno.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Aurélie dice:

    ¡Preciosísima!Yo, no puedo estar más de acuerdo contigo, aunque a mí me gusta ir al mercado un martes por la mañana, cuando apenas hay gente y se compra a gusto… :-)En todo caso, yo, voy al mercado, y no me cuesta mucho más caro porque compro lo que necesito (no una bandeja con millones de envases plásticos alrededor) y no tengo que tirar nada porque está todo fresquísimo!Y tu tarta habla por sí sola, de lo rica que debe de estar…Una gran receta y una gran reflexión!Besos,Aurélie

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